sábado, 25 de febrero de 2012

REFLEXIONES SOBRE LA SEPARACIÓN Y LA CUSTODIA COMPARTIDA

A la hora de separarnos y elegir el régimen de custodia ideal es importante tener en cuenta diversas cuestiones. Por ejemplo, en el caso de elegir la custodia compartida, cada vez más generalizada, resulta esencial que los padres mantengan una buena relación entre ellos, basada en el respeto mutuo y la comunicación. En la custodia compartida los padres tienen que verse a menudo y es importante evitar los conflictos y discusiones delante de los niños. Asimismo, al estar el mismo tiempo con cada progenitor resulta mucho más difícil que se influya en los niños en contra del otro progenitor, como ocurre en el famoso Síndrome de Alienación Parental.

Un aspecto a tener en cuenta en toda separación, es el riesgo de que los hijos sufran un conflicto de lealtad, o sea, de que los niños, al haber tensiones entre sus padres, teman que los padres se sientan defraudados cuando disfrutan con el otro progenitor. Esta es la principal razón por la que muchos niños no cuentan a sus padres lo que hacen con el otro: por un lado se intentan proteger a sí mismos, y por el otro, protegen a su padre/madre. En muchas ocasiones los padres  compiten entre ellos e intentan demostrar que ellos "educan mejor" que el otro. Esto resulta muy desagradable para los niños, que se encuentran en medio de una lucha sin fin. A menudo acude a la consulta uno de los progenitores preocupado por el estado emocional del niño, convencido de que es a causa del otro progenitor y, tras analizar a fondo la situación, se descubre que lo que el niño no soporta es que sus padres se "odien"  y enfrenten tan a menudo.

Otro punto importante que podemos ver en la consulta es cuando los padres/madres rehacen su vida con otra pareja. En numerosas ocasiones existen celos y miedo a que el niño sienta más afecto por la pareja que por la madre/padre. Esta inseguridad genera mucha tensión y agresividad entre los padres, y los niños lo sufren. En realidad,  resulta muy difícil que la pareja pueda sustituir al padre/madre, a no ser que éste sea un padre/madre ausente que, o bien viva lejos de sus hijos, o bien no tenga un contacto frecuente con ellos o tenga un estilo educativo negligente. En general, los niños perciben a las parejas de sus padres como amigos en los que apoyarse (en el caso en que haya buena relación).

En conclusión, para llevar a cabo una buena separación, deberíamos "ponernos en el pellejo" de nuestros hijos y evitar dejarnos llevar por el rencor, la impulsividad y el egoísmo.

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